Economía peruana: la pelota esta del lado del Banco Central

A inicios de año, las esperanzas de la región estaban puestas en el dinamismo esperado para la economía peruana. Sin embargo, en un par de meses, la situación cambió drásticamente. Así, mientras a principios de año las expectativas de crecimiento para 2017 estaban en torno a 4,1%, a la fecha están cercanas a 3,0%. Esta corrección en las expectativas estuvo impulsada por dos factores. El primero de ellos son los proyectos de infraestructura: el caso Lava Jato no solo llevó a una paralización del proyecto del Gasoducto del Sur, sino que además generó un mayor escrutinio en el resto de los proyectos. Además, la construcción de la Línea 2 del Metro ha sido más lenta de lo originalmente esperado. El segundo es el efecto sobre la economía del Niño Costero que afectó las zonas norte y centro del país, y que provocó que entre febrero y abril la economía creciera menos de 1% año a año.1

Figura 1: Crecimiento esperado de la economía peruana: 2017-2018

Ante estos shocks, la respuesta natural era la inversión pública. De hecho, uno de los proyectos del presidente Kuczynski desde la campaña (además de sus intenciones de destrabe de los proyectos de inversión privada) era el de agilizar la inversión pública, lo que lo llevó al gobierno a cambiar el SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública) por el invierte.pe, con (según palabras del gobierno) procesos más simples para facilitar la materialización de proyectos a nivel regional y local. Y, de hecho, la inversión pública de los gobiernos locales se ha dinamizado, aunque ésta parece ser más una consecuencia del ciclo política a nivel local. De hecho, después de las elecciones locales se observa una desaceleración de la inversión a ese nivel, debido al proceso de learning by doing que vuelve a empezar. Las siguientes elecciones serían en octubre de 2018, lo que da espacio antes que el ciclo político vuelva a pesar sobre la inversión pública (que representa 20% de la inversión total y 5% del PIB), principalmente porque el presupuesto para la reconstrucción se está enfocando en los gobiernos subnacionales.

Figura 2: Inversión pública por nivel de gobierno y elecciones regionales y locales

Sin embargo, la incertidumbre política pone en riesgo este potencial impulso de inversión pública. Por un lado, el nivel de aprobación de Kuczynski ha ido disminuyendo consistentemente desde su triunfo en las elecciones (el porcentaje de aprobación presidencial se encontraba sobre el 60% en septiembre de 2016, mientras que en junio de este año cayó a cerca el 40%). Por otro lado, las asperezas de su gobierno con el Congreso han desembocado en la renuncia de Alfredo Thorne, su ministro de Finanzas, el cual fue sustituido por Fernando Zavala (que además ostenta la figura de Presidente del Consejo de Ministros). Esto es una señal de las significativas complicaciones que presenta el gobierno en materia de gobernabilidad, y que dificultaría la ejecución de los proyectos de infraestructura pública. En este escenario, la pelota está del lado del equipo de Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Con la inflación baja, el instituto emisor tiene espacio para recorta la tasa de referencia un par de veces, llevándola a 3,5% y manteniéndola en ese nivel el resto del año y en 2018. La baja inflación le permitiría esta política monetaria ligeramente expansiva, la que daría aire a los privados (ya sean empresas o familias) para afinar su nivel de gasto y suavizaría el shock en inversión.

  1. [1] Este artículo fue originalmente publicado en el blog de LV link 


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