Apertura Externa Estructural y Coyuntural: Una Distinción Necesaria - El Caso de la Economía Boliviana

Históricamente, las oscilaciones de los precios internacionales de las materias primas han incidido profundamente en la economía boliviana, al extremo de definir la posibilidad de financiar el ejercicio de los derechos establecidos en la Constitución Política del Estado, por lo que han marcado indeleblemente la vida nacional en todos sus ámbitos y esferas. La relocalización de trabajadores mineros en 1985, la emergencia de ciudades fantasma por su abandono súbito y masivo, los recortes presupuestarios y los incrementos abruptos de precios de productos clave (“paquetazos”), son apenas algunas muestras de este historial.

En este contexto, no es extraño que dichas oscilaciones también influyan poderosamente en el grado de apertura externa de la economía. Entenderemos por apertura externa el peso o incidencia relativa que tienen los componentes del comercio exterior (la suma de exportaciones e importaciones) respecto del PIB.[^2] Es decir, se trata de un indicador que no solo muestra la interrelación de una economía con la economía internacional o global, sino los grados de dependencia de ella, la medida en que dichas interrelaciones van modificándose en el tiempo, el grado de autarquía productiva o de autonomía económica, incluso el grado de independencia económica.

Es decir, la apertura externa nos dice mucho sobre la vida y la historia de los vínculos de una economía con el mundo, de su trayectoria, de sus tendencias futuras, por lo que estudiarla y comprenderla del modo más amplio posible resulta una tarea imprescindible para todo economista y toda persona interesada en el devenir de las sociedades.

Como se verá, es pertinente diferenciar entre un tipo de apertura externa estructural y uno coyuntural, significando con ello que la apertura coyuntural está ampliamente determinada por las mayores oscilaciones coyunturales de los precios de materias primas en los mercados internacionales, mientras que la apertura externa estructural está primordialmente ligada al crecimiento de la productividad y a niveles relativamente altos de competitividad. De este modo, las economías relativamente más competitivas tienen la posibilidad de mantener determinados grados de apertura de la economía, pese a variaciones significativas en los precios internacionales, lo que no ocurre en el caso de las economías con bajos grados de competitividad y mucho menos en el caso de economías extractivistas, que se hallan directamente expuestas a las oscilaciones erráticas de los precios internacionales de materias primas, por lo que son percibidas como “estados riesgosos”.

Apertura externa estructural

Partimos de la noción que la apertura externa estructural está íntimamente relacionada con la competitividad, siendo a su vez la productividad un factor crucial de la misma. Debido a que la productividad contribuye significativamente al ingreso (se sostiene que entre el 50% y el 70% del ingreso proviene a largo plazo de los continuos incrementos de productividad [^3]), puede señalarse que las economías con mayor grado de productividad tenderán a tener ingresos per cápita más altos. De ahí podría señalarse sin peligro de extraer una conclusión apresurada que los países con mayores grados de ingreso usualmente serán los países que se hallen mejor preparados para tener un mayor grado de apertura externa, por lo que en estos casos debería esperarse un coeficiente de correlación relativamente alto entre apertura externa e ingresos per cápita.

No obstante, existen diversos factores y circunstancias que tienden a distorsionar este cuadro, por lo que en principio no sería posible esperar coeficientes de correlación muy altos. Entre los factores que suelen incidir en dicha distorsión puede mencionarse todos aquellos que contribuyen a una competitividad espuria [^4], tales como bajos salarios, altos aranceles, tipo de cambio (nominal y real) distorsionado, degradación ambiental y otros, que en conjunto apuntan a reducir el ingreso real, situación que permite a las economías que recurren a dichos medios a mantener, al menos temporalmente, una presencia activa en los mercados, seguramente mayor que la que las condiciones estructurales lo permitirían. En cambio, si las diferencias existentes en los niveles de productividad y competitividad, y consiguientemente de ingresos, son muy pronunciadas, tampoco esos factores distorsionantes podrán impedir una correlación relativamente alta entre ingresos y apertura externa.

Hasta aquí podríamos decir que existe una duda o una interrogante acerca del grado y la medida en que los niveles relativamente altos de productividad y competitividad pueden ser contrarrestados con los instrumentos de que se vale la competitividad espuria. Cómo salir de esta circunstancia y avanzar en el interrogante que procuramos esclarecer.

En este marco surge una nueva variable que atenta contra esa correlación, que es la relativa a las oscilaciones de los precios de las materias primas (commodities) en los mercados internacionales, que tienden a contrabalancear momentáneamente los diferentes grados de apertura usualmente existentes, ya que los precios altos de las materias primas permiten elevar pasajeramente los grados de apertura externa de las economías productoras de materias primas al elevar fuertemente sus exportaciones de dichos productos, así como su capacidad importadora, ocurriendo exactamente lo contrario cuando los precios caen.

A partir de todo lo señalado, hemos centrado nuestro análisis justamente en la correlación entre los distintos niveles de ingreso y de apertura externa de todos los países en años particularmente influidos o afectados por fuertes oscilaciones de precios internacionales de las materias primas. Al proceder de ese modo es posible detectar la solidez de las condiciones de apertura externa. Si se trata de economías que no cuentan con condiciones técnicas y de competitividad que les permita sostener su presencia en los mercados, la elección de años extremos en lo relativo a oscilaciones de precios, mostrará también su comportamiento errático, especialmente porque luego de caídas abruptas de precios internacionales de las materias primas tiende a caer también rápidamente la apertura externa, ya que toma aún un tiempo aplicar los instrumentos de la competitividad espuria, aunque por cierto menos que el requerido para construir las bases de una competitividad auténtica que exige mucho más tiempo y requiere de un esfuerzo constante y perseverante.

La selección de años se ha basado en las oscilaciones coyunturales de los precios de las materias primas en los mercados internacionales, habiendo tomado como periodo referencial de análisis los años pico o extremos observados en la última década, como para averiguar si las correlaciones en esos momentos difieren significativamente o el peso de los factores distorsionantes incide tan notablemente que se mantiene una relativa homogeneidad en los grados de apertura entre todas las economías a través del tiempo, pese a dichas oscilaciones de precios.

Considerando el índice internacional de precios de commodities del FMI, hemos seleccionado 3 momentos clave: el año 2008 cuando dicho índice alcanzó su máximo histórico, a comienzos de 2016 cuando alcanzó el mínimo en el periodo elegido y el 2010 como año intermedio entre dichos extremos. Dado que los datos para 2016 no se hallan disponibles, hemos tomado el 2015 como proxy para estos cálculos. En el gráfico siguiente se puede apreciar el índice de los precios internacionales de materias primas para el periodo 2006 a 2016.

Fuente: International Monetary Fund. Elaboración propia.

En el gráfico anterior se puede apreciar la pertinencia de escoger los años indicados, lo que nos permitirá contrastar los momentos más extremos acontecidos en la década pasada y además contar con un año intermedio que permita a su vez validar los resultados derivados de dichos años extremos en lo relacionado con la incidencia de las oscilaciones de los precios internacionales en los grados de apertura externa.

El siguiente paso ha consistido en determinar la apertura externa de las economías, tomando en consideración la suma de exportaciones e importaciones y su relación porcentual respecto del PIB. Para ello se ha verificado que todos los países considerados (un total de 143) cuenten con la información completa para los años considerados. En el gráfico siguiente se puede ver el ingreso per cápita (más precisamente, el GDP per cápita) para 143 países y sus respectivos grados de apertura para los años indicados. Las líneas muestran las variaciones relativamente ligeras entre los años seleccionados.

Bolivia: Apertura Externa y GDP per-capita

Fuente: Banco Mundial, Indicadores. Elaboración propia.

El cuadro 1 muestra la correlación entre los ingresos per cápita de los distintos países y sus respectivos grados de apertura externa para los años señalados. El resultado obtenido es el siguiente:

Cuadro 1: Correlación GDP per-cápita y apertura externa

Año Características del año Correlaciones
2008 Índice máximo de precios de materias primas 0,26
2010 Año intermedio o de transición 0,30
2015 Índice mínimo de precios de materias primas 0,38

Fuente: Cálculos propios en base a información de información precedente.

En efecto, los cálculos realizados han permitido corroborar este resultado. El 2008, año de precios máximos (como ejemplo, el precio de barril de petróleo llegó a 147 dólares), la correlación obtenida de 0,26 es la más baja, ya que en dicho año la apertura externa, incluso de los países con competitividad relativamente baja y, por tanto, con menos opciones de mantener una presencia constante en los mercados internacionales, tiende a subir notablemente como consecuencia de los altos precios de las materias primas que les permite incrementar significativamente el valor de sus exportaciones y proporcionarle una capacidad de compra en el exterior que le permite adicionalmente incrementar sus importaciones, todo lo que eleva el grado de apertura externa momentáneamente.

El caso opuesto se da el año 2015/2016, cuando los precios de las materias primas caen significativamente (el precio del barril de petróleo cae a 29 dólares), por lo que el grado de apertura externa de las economías tiende a retornar a niveles que se hallan en mayor sintonía con sus reales capacidades estructurales para actuar en los mercados externos, por lo que el valor del coeficiente de correlación tiende a subir notablemente a 0,38 (incrementándose en un 47%) en comparación con el año en que el ciclo de precios de las materias primas llegó a su máximo, todo ello en un lapso de 7 años. El año 2010 podría calificarse como un año de transición entre esos dos años extremos, por lo que el coeficiente de correlación adquiere un valor intermedio entre ambos momentos. [^6]

Pese a que podemos asumir que intervienen e interactúan muchos factores en la determinación de los diversos grados de apertura externa (tanto aquellos relacionados con la competitividad auténtica, como los relacionados con la competitividad espuria y las notables oscilaciones coyunturales de los precios de las materias primas), hemos podido advertir que las fuertes oscilaciones de los precios internacionales de las materias primas nos permiten construir escenarios que nos ayudan a mostrar que existen y prevalecen determinados grados de apertura externa en las economías que hemos denominado de tipo estructural y que dichos grados de apertura están claramente relacionadas con altos niveles de productividad y competitividad que se han traducido a su vez en altos niveles de ingresos per cápita, situación que en conjunto les permite a las economías más competitivas aplicar sus visiones tecnológicas y las combinaciones de factores productivos que mejor responden a la composición de sus recursos, situación difícil de contrarrestar para economías escasamente competitivas.

Conclusiones sobre la apertura externa estructural

Los coeficientes de correlación hallados muestran que uno de los factores que más contribuye a distorsionar los grados de apertura externa son las oscilaciones de los precios internacionales de materias primas, por lo que usualmente economías con capacidades productivas muy distintas suelen mostrar grados de apertura externa similares.

El haber tomado el índice de precios internacionales de las materias primas como criterio de análisis de los grados de apertura externa, ha permitido identificar un tipo de apertura externa que hemos denominado estructural, lo cual constituye un hallazgo significativo, ya que muestra la necesidad de diseñar políticas de apertura externa que permitan a toda economía asegurar niveles relativamente estables de presencia en los mercados internacionales, elemento fundamental para asegurar niveles también estables de ingreso en divisas.

Esa conclusión es aún más importante para países que no cuentan con las bases de productividad y competitividad que se hallan en la raíz de la apertura externa estructural y que dependen fuertemente de la provisión de divisas para asegurar sus propios niveles de inversión y crecimiento. En la siguiente parte veremos los elementos que caracterizan la apertura externa coyuntural que suele ser muy alta cuando los precios internacionales de materias primas son igualmente muy altos, pero cae dramáticamente con la caída de dichos precios, manteniendo a las economías en situaciones de constante inestabilidad.

El trabajo comprende dos partes: la primera aborda el tema de la APERTURA EXTERNA ESTRUCTURAL y la segunda el tema de la APERTURA EXTERNA COYUNTURAL. En este artículo se presenta la primera parte. La versión original se puede ver en: http://yapukamani.blogspot.com/2016/09/apertura-externa-estructural-y_14.html [^2]: [2] El INE Bolivia señala que el COEFICIENTE DE APERTURA EXTERNA, “indica la progresiva internacionalización de nuestra producción sumada al grado de interdependencia de la economía nacional con el resto del mundo” (Véase INE. Indicadores de Competitividad del Comercio Exterior de Bolivia 2000-2014, tomada de sitio web del INE). Por lo que se puede apreciar en el presente trabajo, no existe una “progresiva internacionalización… de la economía nacional”, sino una exposición errática de la economía nacional al resto del mundo. [^3]: [3] Hsieh C. y Klenow P. (2010), “Development Accounting” American Economic Journal Macroeconomics 2:1 Pág. 207-223, tomado de: Pablo Cuba Borda y Luis Gonzales Carrasco. Productividad y Crecimiento: 40 años perdidos en Bolivia. Blog El Faro, julio, 2016. [^4]: [4] El concepto habría sido acuñado por Fajnzylber e incluye varios aspectos, tales como bajos salarios, tipos de cambio sobrevaluados o recursos naturales con ventajas comparativas estáticas, aspectos todos que apuntan a un solo fin: la caída del ingreso real. Ver: M Torres (compilador), Fernando Fajnzylber – Una visión renovadora del desarrollo de América Latina. CEPAL, 2006. [^5]: [5] En el link adjuntose han incluido los datos empleados, tanto para generar el gráfico, como para el cálculo de los coeficientes de correlación. [^6]: [6] Con la finalidad de reducir posibles sesgos asociados a años en los que el índice de precios internacional de materias primas alcanza valores máximos y mínimos, en otro ejercicio se estimaron los coeficientes de correlación tomando promedios de dos años en torno a los años elegidos y se ha podido apreciar que la diferencia entre los promedios correspondientes a dichos años se reduce casi a la mitad, ya que ambas correlaciones se desplazan hacia el centro, hacia el año “testigo”. Ello muestra que detectar esos distintos tipos de apertura externa, que hemos llamado estructural y coyuntural, usando el índice de precios señalado, estaría prácticamente reservado a años con pronunciadas diferencias en los precios internacionales de materias primas.


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“A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos ” ― Jorge Luis Borges ―