La Grecia de Sudamérica

Grecia ha estado viviendo años difíciles, el sobreendeudamiento y déficit fiscal pasaron la cuenta obligando un fuerte ajuste. Al encontrarse atados al Euro, este ajuste no ha podido realizarse mediante una depreciación del tipo de cambio, sino que ha tenido que venir por medio de un recorte al gasto público y un ajuste a los salarios: camino siempre difícil y que ha repercutido en diversas aristas, desde la política hasta la calidad de vida de los griegos.

Últimamente se ha escrito sobre Argentina, Brasil y Venezuela, pero no se le ha dado mucha importancia a la Grecia de Sudamérica: Ecuador.

Ecuador en 2014, con un precio del petróleo de 93,1 USD/barril, tuvo un déficit fiscal de 7,3% del PIB. Hoy el precio del petróleo ronda los 31 USD/barril. Considerando que el petróleo representa un 50% de las exportaciones del país, la situación se ha tornado delicada. En sólo 12 meses el valor de las exportaciones de petróleo de Ecuador ha disminuido cerca de un 60% como muestra la siguiente figura.

Esto ha provocado un incremento del déficit de la balanza comercial y una reducción de los ingresos fiscales –los ingresos petroleros cayeron entre 2014 y 2015 un 51.3%-. Más preocupante aún, como se puede observar en la figura 2, en 2015 no solamente cayeron los ingresos petroleros sino que casi todos los ingresos del sistema público no financiero, lo que se va a traducir en un incremento del déficit fiscal respecto de 2014. Déficit que de mantenerse el precio del petróleo en los niveles actuales, va a ser difícil de revertir.

Entonces, la pregunta natural es: ¿Hasta cuándo Ecuador podrá financiar sus déficits?

El problema es que ante una situación de financiamiento complicada, un país con tipo de cambio flexible tiene más espacio de acción: Puede depreciar su moneda, incentivando las exportaciones y ayudando a mejorar su posición en cuenta corriente, lo cual evita que la deuda se siga incrementando. Pero así como Grecia se encuentra atada al Euro, Ecuador se encuentra atado al dólar.

No hay solución fácil. Una opción sería desdolarizar la economía, lo que tendría costos reputacionales para el país y problemas de popularidad para el gobierno (algo poco deseable considerando que se acercan las elecciones presidenciales). La otra opción es realizar el ajuste como lo hizo Grecia: cortando gasto público y reduciendo los salarios. Un camino largo y doloroso, un camino que Grecia ha podido recorrer gracias a sus amigos del Euro que ven como una mala señal que Grecia deje la moneda. La gran pregunta es ¿quién va a ayudar a Ecuador?

Publicado en el periódico El Pulso


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