La historia económica patas arriba

El licenciado Mauricio Ríos García ataca mi artículo “Contrastes e Inconsistencias” (Página Siete 11/10/2015) desde la derecha y el viceministro Jaime Durán Chuquimia lo hace desde el populismo de izquierda. Ríos García ensalza al muy desacreditado patrón oro, que sólo lo defienden los miembros más conservadores del partido republicano de Estados Unidos y algunos europeos destornillados. El licenciado Durán Chuquimia hace alusiones personales, que las pasaré por alto, y repite la misma tonada que ya la escuchábamos durante el primer gobierno de Banzer, de alto crecimiento del PIB y otras maravillas similares.

Comparar lo que ha pasado en los años recientes con lo que pasó en los años neoliberales es comparar peras con manzanas. Las condiciones externas y las tareas eran muy diferentes en los dos periodos. En el primero había que manejar crisis, en un contexto internacional particularmente adverso, mientras que en el segundo el desafío era el de administrar bien la bonanza.

En el primer periodo, se tuvo que vencer las secuelas de la hiperinflación, que no sólo fue un gran desarreglo monetario sino que había destruido el aparato productivo. Recién el año 1990 se recuperó el nivel del PIB de 1980. La hiperinflación había también devastado el sistema financiero y en 1985 los depósitos bancarios apenas llegaban a 54 millones de dólares.

Por lograr una reconstrucción impactante del sistema tal vez no se prestó atención suficiente al rápido crecimiento de la cartera de préstamos, lo que tiene enseñanzas para hoy. Por otra parte, el DS 21060 había dejado colgado al país con tasas reales de interés muy altas (lo que yo critiqué en su momento, pero que tal vez eran inevitables). Por la combinación de estos factores estalló una crisis bancaria de gran magnitud (con riesgo de quiebra para por lo menos cinco bancos) que frenaba el crecimiento. Su solución fue un trabajo de relojería.

Sobre llovido, mojado. Los malhadados gobiernos neoliberales tuvieron también que hacerle frente a precios de exportación muy bajos y sortear la crisis regional de 1999-2003. El crecimiento del PIB no fue mayor en los primeros seis años del gobierno del MAS, a pesar del muy favorable contexto internacional, que entre 1993 y 1998 (4,7%). Después de 2011 el crecimiento se aceleró pero no se puede ignorar los ingresos, caídos literalmente del cielo por el efecto términos de intercambio, que llegaron a constituir 8.1% del PIB en promedio entre 2011 y 2013. La política económica tuvo poco que ver. Margaret Anstee en la separata del Financial Times del 27/10/2015 dedicada a Bolivia, nos dice. “Más que una revolución en la década pasada [refiriéndose al gobierno de EMA], estamos observando una evolución de más de la mitad de un siglo” (traducción libre de JAM.).

El punto más importante que toca Durán Chuquimia es el de la política monetaria. Debía saber que con tipo de cambio fijo hay muy poco espacio para ella. La inflación no está anclada en la cantidad de dinero sino en el tipo de cambio. Las variaciones en la cantidad de dinero sólo actúan en el margen. La dolarización es una forma extrema de tipo de cambio fijo, pero lo que se tiene ahora no es muy diferente. La bolivianización a la que se refiere Durán Chuquimia está basada en el tipo de cambio fijo y en una penalización muy fuerte a los ahorros en dólares a través de tasas exageradas de encaje legal. Mientras haya suficientes reservas internacionales, por el tipo de cambio fijo el público será indiferente entre tener bolivianos o tener dólares. Pero si además, por efectos del encaje legal y de otras regulaciones, las tasas de interés para los depositantes en bolivianos son mucho más altas que en dólares, preferirán la moneda nacional. Los prestatarios, por su parte, se protegen de los riesgos residuales de una devaluación tomando créditos en moneda nacional. Tal vez son más caros, pero son eventualmente menos riesgosos.

Una ironía más. La bolivianización era necesaria para darle espacio a la política cambiaria y no para amarrarla. Era también necesaria para no tener que mantener tantas reservas.

Publicado en: Pagina Siete, Jueves 12 de noviembre de 2015


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