El crecimiento escurridizo

Se han publicado en las últimas semanas varios artículos alabando el crecimiento de la economía boliviana, escritos por funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas. Las instituciones financieras internacionales, la CEPAL, la calificadora de riesgos Standard and Poors y el New York Times tienen también evaluaciones y proyecciones muy benignas. Solamente el FMI y la revista inglesa The Economist mantienen algo de escepticismo.

Se ha de tomar empero en cuenta que esos horizontes de proyección favorables no pasan de los dos años. El problema del crecimiento de la economía boliviana, claramente, no está en el corto plazo; con una perspectiva más larga, el optimismo se moderaría. Tampoco es cierto que a Bolivia le está yendo mucho mejor que a otros países en desarrollo. La tasa de crecimiento de nuestro PIB está todavía en transición a su tasa de largo plazo.

Como se ha partido de un PIB per cápita y de un stock de capital per cápita muy bajos, lograr un rápido aumento de ellos no es demasiado difícil, una vez que se han superado los problemas de financiamiento de la inversión.

El país ya no tiene una brecha de ahorro y éste es más que suficiente para financiar las inversiones, ya que desde 2004 el ahorro nacional es mayor a la inversión. Si se tiene tanto ahorro es porque el ingreso interno bruto, que es mayor al PIB por los favorables precios de las exportaciones, ha permitido acumularlo hasta 2012. Desde el año 2013 una explotación y exportación más intensiva de los hidrocarburos ha tenido el mismo efecto.

Los ingresos extraordinarios por el sonriente contexto internacional le dan vida a la demanda agregada, lo que, a su vez, empuja el crecimiento del PIB. El problema está en que estos impulsos pudiesen ser efímeros. Estamos financiando agotando nuestra riqueza, el aumento del consumo, las inversiones en empresas públicas de dudosa rentabilidad, ferreterías, vistosas como el satélite, y la reunión de boy scouts del G77.

La situación boliviana no es única. Si bien en los próximos dos años Bolivia tendrá tasas de crecimiento mayores a las de los países de economía emergente de América Latina, que han quedado entrampados en la categoría de ingresos medios, y que además están siendo afectados por las políticas monetarias de los países industrializados, los países que tenían condiciones iniciales de desarrollo muy bajas han venido creciendo a tasas muy altas.

Países africanos, sin recursos naturales, como Etiopía y Ruanda, han estado creciendo al 7% promedio en los últimos 10 años. Cuando tienen recursos naturales, como Nigeria y Angola, han estado creciendo a tasas todavía más altas. Nigeria tiene ahora la economía más grande de África, aun mayor a la de Sudáfrica. Por su parte, Angola ha crecido durante muchos años a un ritmo de 15% por año.

El problema no está en el corto ni aún el mediano plazo, está en el largo plazo, una vez que se agoten las reservas de gas natural de Bolivia que, según algunos, puede ser ya en 2023, el crecimiento del PIB bajará sustancialmente.

Posiblemente no será mayor al crecimiento de la población más el crecimiento del progreso técnico. Como el país no está invirtiendo lo suficiente en educación y en tecnología, la tasa de crecimiento del progreso técnico será probablemente muy baja. Desde un ángulo más sociológico, y tal vez no en entera correspondencia con los modelos usuales de la economía, la extensión del sector informal está también siendo un factor de crecimiento en la coyuntura actual.

No es un crecimiento basado en economías de escala y mucho menos en ganancias de productividad, sino sostenido enteramente en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo. Como los trabajadores informales no gozan de protección laboral alguna, abaratan los costos de producción. Se está regresando a modalidades de capitalismo salvaje, similares a las del siglo XVIII en Europa o en la China hasta hace una década.

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia

Publicado en: Página Siete, jueves 22 de mayo de 2014


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