Dos propósitos en el día de Reyes.

Ha sido develado el incierto “blindaje” de la economía ante la caída de los precios de las materias primas y en especial del petróleo. Se estima para 2015 que las pérdidas de ingresos fiscales representarán entre 3.1 y 4.6 puntos porcentuales del PIB si el precio del barril permanece entre los USD70 a USD55 por barril. Esto es muy preocupante en las actuales condiciones, más sabiendo que gran parte por los ingresos de los hidrocarburos se destinaron a financiar la inversión pública, que representó en los últimos ocho años algo más del 60% del crecimiento de la inversión total que en promedio creció al 11%. La dependencia de la política fiscal de la renta del gas natural obliga a pensar en estrategias alternativas para enfocar los recursos ante periodos menos favorables de precios de materias primas. ¿Cómo apuntalar y aumentar el crecimiento? La tarea es enorme, sin embargo un buen comienzo serían dos propósitos: i) retomar la apertura de mercados internacionales y ii) fomentar la inversión privada.

En el corto plazo, la diversificación de socios comerciales permite abrir más oportunidades de crecimiento a la economía boliviana. Estados Unidos ha tenido una importante recuperación en 2014, se espera que a 2014 el crecimiento haya sido cercano al 2.5%, aumente hasta el 3% para 2015 y sea sostenido en el mediano plazo gracia a la reducción de costos energéticos. China, con 600 millones de personas rescatados en los últimos años de la pobreza engrosa la clase media más grande del mundo, pobladores que están dispuestos a consumir carne, quinua, soya o comprar manufacturas en oro y plata solo por citar algunos ejemplos. Otros mercados como la India o en la región, países de la Alianza del Pacífico, que tienen expectativas de crecimiento positivo en los siguientes años deben ser los objetivos de acuerdos comerciales, firma de beneficios arancelarios y mercados objetivos de exportaciones energéticas, que permitan además beneficiar a los bolivianos de empleos, mayor ingreso y beneficios de mejora de calidad en la producción como eficiencia en los procesos productivos, uso adecuado de las fuentes hídricas y cumplimiento de exigencias fitosanitarias.

Se debe comenzar por casa. Según el último reporte del Banco Mundial, para todas las economías del mundo, sobre el ambiente de hacer negocios (Doing Business en inglés), en Bolivia es necesario al menos 22 días (América Latina lo realiza en 16 días) para realizar una exportación lo que equivale a algo más de USD1400 de costo. Lo paradójico es que el principal obstáculo lo pone Bolivia ya que del total, 14 días pasan para el cumplimiento de inspecciones y tramitaciones de documentos. Bolivia es el segundo país con mayor tiempo requerido, después de Venezuela con 41 días, en cumplir estos ítems. El resto de países en la región promedia los 9 días para cumplir las mismas exigencias y la tendencia es a la baja considerando la creciente implementación de tramitaciones por internet. Aquí hay un desafío concreto en la reducción de tiempo y costo, especialmente en pequeños y medianos exportadores.

Considerando la incertidumbre de los futuros ingresos fiscales y con vistas al mediano y largo plazo, el segundo propósito es el momento de virar hacia las asociaciones público-privadas (APP). Las APP son contratos del Estado que combinan el financiamiento, la construcción, la operación y el mantenimiento de proyectos de servicios públicos a cargo de privados. Según el Banco Mundial , entre 1990 y 2011 este modelo es y fue aplicado con inversiones significativas en transporte, por citar un ejemplo, para economías emergentes desde Rusia, China e India con US$120.000 millones, pasando por Argentina, Brasil, México y Chile con US$101.600 millones hasta Malasia, Indonesia, Filipinas y Turquía con US$ 34.800 millones. Estas variadas economías que a principios de periodo tenían ingresos per cápita corregidos por poder de compra (en inglés PPP) entre US$PPP 1.000 y US$PPP 8.500 y que a 2014 promedian los US$PPP 15.800 apostaron por estas medidas. El FMI estima que Bolivia alcanzará los US$PPP 6.500 en 2015 ¿Por qué no contar con el impulso adicional del sector privado? ¿Por qué no atreverse a duplicar el ingreso per cápita en los siguientes años con un acuerdo Estado-Privado?

Económicamente hay una gran oportunidad de impulsar a Bolivia hacia el desarrollo, pero este impulso necesita muchos requerimientos, entre ellos una audacia en la gestión políticas públicas y compromiso institucional ¿en la actual coyuntura económica se podrá aprovechar esta gran oportunidad? Ojalá que sí para el bien de Bolivia, de lo contrario se caerá en la falacia de los objetivos del 2006, que debieran cumplirse en 2003, prometidos en los años 80 y planificados desde los años 70.

Publicado en Página Siete


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