miércoles, 30 de noviembre de 2016

LACEA/LAMES 2016: are we breaking the glass ceiling?

Pablo Cuba Borda y Luis E. Gonzales C*.
  

Marie Curie was one of the greatest scientists of the 20th century. She was the first woman to win a Nobel Prize and the only woman to receive this honor twice for her contributions to two separate fields. She was undeniably a giant. Nonetheless, it is less known that despite her achievements she was denied membership to the French Academy of Sciences because she was a woman. A lot has transpired and evolved since this sordid incident in 1911. However, glass ceilings constraining the role of women in the advancement of science persist.

Economics is no stranger to such situation, hence it is important to ask if the discipline is more inclusive and open to women participation? And what are the glass ceilings in our profession? We can gain some insights about these questions analyzing women participation in the largest and more important conference of economics in our region: the meetings of the Latin American and Caribbean Economics Association (LACEA) and the Latin American Econometric Society (LAMES). These conferences started in 1996 and 2001 respectively and each year visit a different city, mainly within Latin America, and often run in parallel. In 2016 both conferences were jointly hosted at Universidad EAFIT in Medellin Colombia with an impeccable organization.

We collected information from the conference program from its 2000 and 2016 editions and counted the number of papers presented in regular sessions[1]. In 2000 a total of 231 papers were presented. However, only 28 were co-authored with at least a woman, while 13 were co-authored only by women. In contrast, for the 2016 meetings we counted a total of 364 papers with 107 having at least one woman as co-author and 48 co-authored only by women. This shows a marked improvement of women's participation and a good sign that economics as a discipline is moving in a direction of greater inclusion. 

Another surprising feature of the data we gathered relates to the field in which women participate more. Their research seems to be concentrated in very specific areas, for example in figure below we show the distribution of papers co-authored by women using the JEL classification of each article. Broadly speaking women seem to be more involved in research related to microeconomic oriented fields (applied microeconomics/development/environmental economics). Out of all the papers with at least one woman as co-author, 83 fell under the big umbrella of microeconomics. The remainder 24 papers were related to topics broadly related to the field of macroeconomics (monetary economics/international and financial economics). At face value this might just reflect women’s particular preferences for certain topics or a particular focus of the conference itself. On the other hand this evidence suggests the presence of some barriers for women to participate more actively in macroeconomics. The truth is that we can’t know unless we keep better track of women participation and their opportunities in different fields.





Collecting better data

One noticeable effort to collect better data on the advancement of women in economics is the Committee on the Status of Women in the Economics Profession (CSWEP) established in 1971 by the American Economic Association. The CSWEP follows and promote career development for female economics in U.S. universities. The CSWEP yearly report indicates that the share of women receiving a Ph.D. from U.S. universities has increased steadily from less than 8% in 1972 to 35% in 2015. Similarly the fraction of women in tenure/tenure track positions has increased from 7% to 19% during the same time period. This shows great progress of women participation and the CSWEP continues to push different programs to help women advance their career across different fields. In Latin America we need similar efforts to keep track and continue to improve on the progress we have made.

Taking stock

The recent experience of the 21st Lacea/Lames conference is a reflection of the achievements that Latin America and their economists have attained in terms of creating greater inclusion for women into economic research. Continuing support to women aspiring to attend PhD programs and supporting the development of female professors should be top priorities of Latin American universities. Events like Lacea/Lames are not only a great venue for learning and sharing knowledge, but also an opportunity to remember that we stand on the shoulders of giants like Madam Curie. Lacea/Lames are an example of how we can help shatter the glass ceiling in our societies by making our profession more inclusive and supportive of women participation.



* We thank Gustavo Canavire for comments and suggestions.

[1] In 2000 we have information only for the LACEA meetings because that year both conferences were not organized jointly. We were not able to find programs for earlier meetings. In 2016 out of the 364 papers, 220 corresponded to the LACEA meeting. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

El progreso incierto que promete el proyecto El Bala

 Luis E. Gonzales C. y Ricardo González T.


En una columna anterior (ver este link), afirmamos que la oposición a la construcción del proyecto hidroeléctrico El Bala-Chepete —en los parques Madidi y Pilón Lajas— no constituye una oposición al desarrollo de Bolivia, debido a que los beneficios económicos de llevar adelante el proyecto serían inciertos y bajos —lo primero porque no es evidente hoy que otros países requieran la energía producida por este proyecto y lo segundo porque sería muy costoso llevar dicha energía hacia esos mercados—, y a que los costos asociados a los daños a la biodiversidad de los parques nacionales y a las comunidades indígenas que los habitan, como consecuencia de la inundación parcial de ambos parques, serían ciertos y elevados.

A pesar de ello, las autoridades insisten en afirmar que este proyecto hidroeléctrico traerá desarrollo para las generaciones actuales y futuras. Más aún, recientemente, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), informó que el proyecto creará 60 mil empleos directos e indirectos. Así parece que el proyecto sí genera progreso, al menos para los habitantes en las cercanías de los embalses. Sin embargo, tales beneficios son solo una apariencia. Primero, estos 60 mil empleos se alcanzarían en la fase alta de construcción solamente, para luego descender abruptamente durante la fase de operación, por lo tanto, no se trataría de una ganancia permanente. Segundo, la cifra oculta la destrucción de empleos tras el daño a la actividad turística. Estimaciones propias en base a datos del municipio de Rurrenabaque indican que los parques reciben cerca de 30 mil turistas al año, los que generan ganancias de más de 15 millones de dólares para las comunidades a cargo de tales actividades. En consecuencia, tanto la inundación parcial de los parques Madidi y Pilón Lajas como la aplicación del impuesto al turista —recién propuesto por el Gobierno— perjudicarán, con certeza, el desarrollo de los habitantes en las inmediaciones de los parques.

Tercero, ¿cuánto desarrollo podría traer un proyecto que apunta a exportar energía, como El Bala-Chepete, cuando su tamaño es tan poco relevante comparado con los sistemas eléctricos de otros países de la región? De acuerdo a Carmen Crespo, especialista en la materia, Argentina tiene un sistema eléctrico 17 veces más grande que el de Bolivia, mientras que el de Brasil es 63 veces, el de Chile es 9 veces, el de Paraguay es 4 veces y el de Perú es 5 veces. Así parece ser que el aporte energético del proyecto Bala–Chepete a tales países sería marginal, lo que parece indicar que los beneficios económicos también serían marginales, aun cuando todavía no se consideran los elevados costos de construcción de las líneas de transmisión, necesarias para llevar la energía a tales mercados. Con todo, si existiera demanda por la energía producida por este proyecto —lo que parece muy incierto hoy—, la construcción de las líneas de transmisión podría aniquilar la supuesta rentabilidad del proyecto en lo financiero y más aún en lo ambiental.

En caso de que no se realice el proyecto, ¿se condena a la pobreza a estas comunidades? La respuesta es no. Las áreas naturales protegidas, como los parques Madidi y Pilón Lajas, han traído muchos beneficios para las comunidades que las habitan (ver figura 1). Una investigación del año 2013, realizada por los académicos GustavoCanavire-Bacarreza y Merlin Hanauer, con datos de Bolivia, muestra que las municipalidades donde, al menos, un 10 por ciento de su superficie fue declarada como área protegida entre 1992 y 2000, pudieron reducir mucho más la pobreza de sus comunidades que municipalidades similares donde no existen tales áreas, tomando en cuenta las diferencias geográficas y climáticas, entre otras variables.

Figura 1: Mapa de áreas protegidas y quintiles de pobreza por municipio de Bolivia

 

¿Cómo pudieron las municipalidades con áreas protegidas reducir la pobreza? Principalmente, por medio del desarrollo de programas de turismo sustentable. Las áreas protegidas son administradas, en forma conjunta, por el Gobierno y las comunidades indígenas. Ello permite que los programas implementados en tales zonas sean compatibles con las formas de vida que las mismas comunidades escogieron para sí mismas y que provean oportunidades de empleo estables y de largo plazo, entregando sus servicios —como guías de turismo, conductores de vehículos o botes, administradores de lodges, sólo por nombrar algunos— a los visitantes de todo el orbe.

Así, parece ser que la preservación de los ecosistemas no ha generado más pobreza para los residentes de esas zonas. Muy por el contrario, ésta ha traído beneficios económicos ciertos para los bolivianos que habitan estas áreas protegidas, de forma ecológicamente sustentable y respetuosa de los pueblos indígenas cuya cosmovisión reside en la naturaleza, como el pueblo Tacana, y de sus formas tradicionales de vida. Esto indudablemente debe continuar y mejorarse, pero no inundarse.

En suma, ¿valdrían la pena el desplazamiento de más de 3 mil personas que habitan en las zonas de los embalses y el sacrificio de la biodiversidad de los parques Madidi y Pilón Lajas en nombre del progreso y desarrollo de Bolivia? No, para nada. No sólo porque los beneficios de este proyecto hidroeléctrico parecen bajos y muy inciertos, sino porque se han logrado avances significativos en la batalla contra la pobreza en las mismas zonas que se intenta inundar —probablemente como consecuencia de programas de turismo sustentable, que proveen oportunidades de empleo a las comunidades y respetan sus creencias y tradiciones—, en ausencia de centrales como El Bala-Chepete. Reconocemos que tales avances son todavía insuficientes, puesto que la falta de agua potable, electricidad y saneamiento básico en las áreas que rodean a los parques Madidi y Pilón Lajas persiste. Además, se requieren mejoras en la infraestructura caminera, más inversión en educación de calidad y recursos adicionales para la lucha contra la malaria, el dengue y otras enfermedades persistentes en esta zona, pese a los grandes esfuerzos realizados en el pasado. Sin embargo, la construcción de este proyecto hidroeléctrico no parece relevante para lograr estos objetivos, cruciales para el progreso de Bolivia.

Publicado en: Pagina Siete 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Indice de Incertidumbre Económica: Medición e Impacto

Rodrigo Cerda, Alvaro Silva y José Tomás Valente(*)



Si a usted le ofrecieran apostar 1000 dólares por el número que saldrá luego de arrojar un dado de seis caras, ¿Por cuál de estos lo haría? Dado que sabemos el universo de resultados posibles - 6 para este ejemplo - usted puede saber exactamente cuál es la probabilidad de acertar. En este caso, esto constituye una situación riesgosa, debido a que la probabilidad de que fallemos (5/6) o que ganemos (1/6), es perfectamente conocida. Si ahora, a usted le ofrecieran apostar 1000 dólares a cuál es el número de dados alguna vez creados por la humanidad, ¿aceptaría? ¿Tiene alguna idea de cuál es la probabilidad de acertar? Difícilmente y es poco probable que quién le esté ofreciendo la apuesta tenga también claridad sobre cuál es el número exacto. Estas situaciones son conocidas como situaciones de incertidumbre en la literatura económica. 

Al menos desde Keynes, los economistas han argumentado que la incertidumbre juega un rol crucial en las decisiones de los agentes económicos. Por ejemplo, Bloom (2009) mostró que los episodios de incertidumbre podían tener impactos sobre variables reales como producción e inversión debido a que, enfrentados a un contexto incierto, las empresas y los hogares deciden posponer sus decisiones, lo que lleva a una caída de la actividad en el corto plazo. Una vez que la incertidumbre se ha disipado, estos realizan aquellas decisiones que habían pospuesto generando un alza sobre normal en la actividad, comúnmente llamada “efecto rebote”, recuperando las pérdidas de corto plazo.

Recientemente, Baker, Bloom y Davis (2016, por aparecer), en adelante BBD, han ido un paso más allá construyendo medidas de incertidumbre de política económica utilizando la búsqueda de palabras claves en artículos de prensa para diversas economías desarrolladas, con especial énfasis en EEUU. En Cerda, Silva y Valente (2016), usamos esta misma metodología dando un primer paso hacia la medición de la incertidumbre económica en Chile. A diferencia de BBD, nuestro índice tiene como objetivo medir el total de la incertidumbre económica no solo aquella derivada de políticas económicas. En este sentido, este índice puede capturar tanto incertidumbre externa como interna. Otro punto importante, dice relación con qué medidas de incertidumbre para países como Chile, donde los mercados financieros no se encuentran tan desarrollados o llevan poco tiempo en desarrollo, cobra vital relevancia toda vez que estos países emergentes tienden a exhibir al menos un tercio más de volatilidad que los países desarrollados (Bloom, 2014).

En concreto, el índice se basa en la cobertura que le ha dado el diario El Mercurio, principal medio de prensa del país, a los temas de incertidumbre económica a través del tiempo. Para estimar la cobertura, accedimos a los archivos digitales del diario, que contiene todos los artículos publicados por éste desde 1993 hasta 2015. Este archivo digital nos permitió contar el número de artículos que contenían referencias tanto a la economía como a la incertidumbre. En particular, se seleccionaron los artículos que contuvieran la palabra “incertidumbre” o “incierto” y alguna palabra que comenzara con “econ”, de manera de incluir palabras como economía, económico, economista y economistas.

Es importante notar que la cantidad de artículos publicados por el diario en cada mes puede variar, subestimando o sobreestimando la presencia de incertidumbre. Para ello, dividimos la serie mensual de artículos seleccionados por el número total de artículos publicados en cada uno de los meses. Finalmente, la serie resultante se divide por el promedio de ésta entre enero de 1993 y diciembre del 2015 y se multiplica por 100, con el objetivo de que la media de la serie resultante sea 100.

Figura 1: Relación del Índice IEC y variables macroeconómicas


El panel A de la figura 1 presenta la evolución del Índice Histórico de Incertidumbre Económica de Chile (IEC Histórico). Como se puede apreciar, el nivel de incertidumbre ha variado considerablemente en las últimas décadas, donde los peaks reflejan la crisis asiática, la crisis financiera y la reciente contracción del mercado accionario chino. Con respecto a los eventos internos, tanto el envío de la reforma laboral impulsada por el gobierno de la Presidenta Bachelet durante el año 2015, como el terremoto del año 2010 fueron eventos donde se evidenció un incremento en la incertidumbre económica.

En el panel B y C de la figura 1 se presentan el comportamiento del índice contra el crecimiento anual del índice mensual de actividad económica (IMACEC) y el crecimiento anual de las importaciones de bienes de capital. Nótese que su correlación es negativa: comúnmente en periodos en que el índice de incertidumbre económica aumenta, tanto la actividad económica, medida por el IMACEC, como las importaciones de bienes de capital disminuyen.

Una pregunta interesante que surge es cuál es el impacto que tendrían los aumentos de la incertidumbre económica sobre variables relevantes como inversión y producción. En la figura 2 se presentan la simulación de la respuesta esperada de la inversión y el PIB ante un shock positivo de incertidumbre económica de una desviación estándar. Notar que dado el comportamiento observado de la serie, este es un shock conservador. Las dos especificaciones presentadas difieren tan solo en las variables ocupadas en el modelo utilizado para estimar ambas funciones. En particular, la especificación base considera un modelo VAR con ajuste por variables, mientras que la otra si toma en consideración ambas variables[1]. Nótese que en ambos casos la respuesta es negativa: un shock positivo de incertidumbre disminuye tanto la inversión como el PIB. Adicionalmente, el efecto es más pronunciado en el caso de la inversión con una caída máxima de alrededor de un 3% versus una caída máxima del PIB de alrededor de un 1%. Un hecho interesante es que a pesar de mostrar efectos negativos en el corto plazo, no se evidencia la presencia de efecto rebote. Por ejemplo, la función impulso respuesta de la inversión nunca supera la barrera del cero, es decir, su impacto es siempre negativo. En el caso del PIB, a pesar de que muestra un valor positivo hacia el noveno trimestre, esto es solo un efecto leve, indistinguible de cero estadísticamente. El resultado anterior sugiere la no presencia de un efecto rebote, esto es: los efectos negativos de un shock de incertidumbre sobre la economía chilena podrían ser permanentes.

Figura 2: Respuesta a un Shock de incertidumbre


Lo anterior provee evidencia de que las dinámicas de ajuste de los agregados macroeconómicos ante shocks de incertidumbre en países emergentes, utilizando Chile como un punto de partida, podrían ser diferentes a aquellas observadas en países desarrollados. Para corroborar este resultado, se requieren sin embargo esfuerzos en la medición de la incertidumbre económica que nos permita cuantificar cuáles son sus efectos sobre las distintas economías en desarrollo. Con la construcción de este indicador para la economía chilena, esperamos haber dado un primer paso en esta dirección.

(*) Los autores son economistas de Clapes UC de la Pontifica Universidad Católica de Chile

Material extendido disponible en: Clapes UC

Referencias
Baker, S. R., N. Bloom, and S. J. Davis (2016): “Measuring Economic Policy Uncertainty,”
The Quarterly Journal of Economics, Forthcoming.
Bloom, N. (2009): “The Impact of Uncertainty Shocks,” Econometrica, 77(3), 623–685.
Bloom, N. (2014): “Fluctuations in Uncertainty,” Journal of Economic Perspectives, 28(2), 153–
76.
Cerda, R., Á. Silva & J.T. Valente (2016) “Economic Uncertainty Impact in a Small Open Economy: The Case of Chile,” Working Paper N°25 ClapesUC, URL: http://www.clapesuc.cl/assets/uploads/2016/10/07-10-16-eu_chile_paper-doc-trab-n25.pdf


[1] Para más información sobre la construcción de estas funciones impulso-respuesta ver Cerda, Silva y Valente (2016).

lunes, 10 de octubre de 2016

Apertura Externa Estructural y Coyuntural: Una Distinción Necesaria - El Caso de la Economía Boliviana

(Primera parte: Apertura Externa Estructural)
Carlos Rodrigo Zapata C. (*)

Observaciones generales [1]

Históricamente, las oscilaciones de los precios internacionales de las materias primas han incidido profundamente en la economía boliviana, al extremo de definir la posibilidad de financiar el ejercicio de los derechos establecidos en la Constitución Política del Estado, por lo que han marcado indeleblemente la vida nacional en todos sus ámbitos y esferas. La relocalización de trabajadores mineros en 1985, la emergencia de ciudades fantasma por su abandono súbito y masivo, los recortes presupuestarios y los incrementos abruptos de precios de productos clave ("paquetazos"), son apenas algunas muestras de este historial. 

En este contexto, no es extraño que dichas oscilaciones también influyan poderosamente en el grado de apertura externa de la economía. Entenderemos por apertura externa el peso o incidencia relativa que tienen los componentes del comercio exterior (la suma de exportaciones e importaciones) respecto del PIB.[2] Es decir, se trata de un indicador que no solo muestra la interrelación de una economía con la economía internacional o global, sino los grados de dependencia de ella, la medida en que dichas interrelaciones van modificándose en el tiempo, el grado de autarquía productiva o de autonomía económica, incluso el grado de independencia económica.

martes, 27 de septiembre de 2016

Volatilidad de los precios del petróleo y crisis globales: Una relación causal bidireccional

Juan Carlos Zuleta Calderón *, **


De acuerdo con un reciente análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI), “la considerable incertidumbre acerca de la trayectoria de los precios del petróleo en el futuro y los determinantes subyacentes de la disminución de los precios han añadido una nueva dimensión de riesgo para las perspectivas de crecimiento global”. En la Figura 1 se presentan datos de volatilidad de los precios West Texas Intermediate (WTI) del petróleo (medida por su coeficiente de variación, en porcentaje)[1] y crecimiento de la economía mundial (aproximado por el crecimiento del producto interno bruto real de Estados Unidos, en porcentaje) para el período comprendido entre el primer trimestre de 1986  y el segundo trimestre de 2016, donde se puede apreciar una relación negativa entre ambas variables.